Oración San Cipriano contra el mal de ojo.

Oración San Cipriano

Poderosa oración San Cipriano para personas que se crean con maldiciones o con mal de ojo.

La oración San Cipriano sirve para alejar la maldad de una criatura incluso de una presencia demoníaca.

Yo(…nombre completo…) Servidor de nuestro Señor Jesucristo, he rogado al Padre Todopoderoso diciéndole: Solo vos sois el dios fuerte, oh Dios Todopoderoso que habitáis en los cielos morada llena de luz.

Vos sois el único santo digno de alabanzas y vos habéis previsto de toda eternidad la malicia de vuestro servidor y las iniquidades en las que yo estaba sumergido por la fuerza del demonio: Pero yo ignoraba vuestro santo nombre yo andaba entre miles de ovejas y estás me dejaron; las nubes ya no podían dar lluvia a la tierra, que estaba seca y árida; los árboles ya no podían dar su fruto, ni tampoco las mujeres encintas que endurecían con intolerable sufrimiento; los pasos del mar estaban cerrados y era imposible reabrirlos; era yo mismo la causa de todos estos males y de otros infinitos.

Pero ahora, mi Señor Jesucristo y mi Dios, que conozco vuestro nombre y que lo amo, me arrepiento de todo corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas, de la multitud de mis malicias, de mis iniquidades y de mis crímenes y tomó la resolución de permanecer en vuestro amor y someterme a vuestros santos mandamientos, porque vos sois el único Verbo del Padre Todopoderoso.

Yo os conjuro ahora, mi Dios, para que reunáis las ovejas en un mismo rebaño; rompáis las ataduras de las nubes y hagáis caer sobre la tierra y sobre vuestros hijos lluvias dulces y favorables, que hagan producir el alimento para los hombres y los animales; deis una feliz fecundidad a toda la naturaleza, desde la vegetal hasta el ser intelectual; que decidáis los ríos y los mares que mis faltas habían ligado, así como el resto.

Preservarme a mí(…nombre completo…) que tengo la suerte de perteneceros, siendo vuestra criatura de todo peligro, todo riesgo y de todo mal: Os lo pido y os conjuro a ellos, oh mi Dios, por vuestro Santísimo Nombre a quien todas las cosas, tanto espirituales como corporales, deben honor y gloria.

Por Emmanuel, qué significa Dios con nosotros, decid a las aguas: He santificado las puertas por donde pasáis; por vuestros servidores Moisés y Aarón, yo os conjuro a ello, oh vos, señor, ken otros tiempos liberasteis  los hijos de Israel del cautiverio del faraón, extender sobre mí (…nombre completo…) vuestra mano diestra y vuestra santa bendición.

Vos sois mi Dios: Bendecidme cómo habéis bendecido a vuestros ángeles, arcángeles, tronos, dominios, principados, fuerzas, virtudes, querubines y serafines. Dignas también, mi señor Jesucristo, a bendecir me a mí,  (…nombre completo…) vuestra criatura:

Bendecidme de tal modo que ningún espíritu inmundo ni demonio me pueda dañar. Que no pueda recibir ninguna mancha; que ni sus malas acciones, ni la maldad de sus ojos y de sus lenguas envenenadas, ni ninguna persecución de su parte puedan tener ningún alcance sobre mí. Alejad de mí, señor, todo mal y todo espíritu maligno; todos mis enemigos y adversarios, todos los hombres malos y todas las malas intenciones se alejen de mí y yo de ellos; que me guían y no tengan ningún alcance sobre mí.

Os lo pido por la virtud del Altísimo; y si alguien, señor, quiere perjudicarme y hacerme el menor mal ponedme bajo vuestra protección a mí(…nombre completo…) vuestro servidor, indignados a hacerme todo bien. Os lo pido por la virtud y los méritos de vuestros santos ángeles, que os alaban sin cesar, oh mi Dios, y por todos vuestros patriarcas, vuestros apóstoles, vuestros santos y santas del paraíso, liberar y preservarme a mí (…nombre completo…) vuestro servidor de la malignidad de las miradas de todos mis enemigos y de todos aquellos que pudieran perjudicarme. Amén.

Os ruego de nuevo, mi Señor Jesucristo, por todas las santas oraciones que se dicen en todas las iglesias de la cristiandad, me hagáis libre y me libre de la maldad de todas las malas acciones, de todos los maleficios que puedan hacer los demonios, los hombres y las mujeres malas en contra de mí (…nombre completo…) vuestra criatura que os ama.

Os lo pido por el nombre de los querubines y de los serafines, que no tenga ningún poder ni alcance sobre mí.

Os lo demando  y  os lo suplico muy humildemente, oh dulcísimo y misericordioso Jesús, por vuestra Anunciación, por vuestra pasión, por vuestra muerte, por vuestra sepultura, por vuestra admirable resurrección, por vuestra maravillosa ascensión, por la venida del Espíritu Santo a la tierra, por la belleza de Adán, por la inocencia de Abel, por la liberación de Noé, por la fe de Abraham, por la obediencia de Isaac, por la dulzura de Jacob, por la religión de Melquisedec, por la paciencia de Job, por la fuerza de Moisés, por la santidad de Aarón, por la victoria de Josué, por los salmos de David, por la sabiduría de Salomón, por las heridas de Jeremías, por la fuerza de Sansón, por la construcción de Zacarías, por el bautismo de Juan Bautista, por la voz del Padre Celestial hablando desde lo alto de su trono y que la tierra oyó:

Este es mi bien amado hijo, en tiene puesto todas mis complacencias, escuchadle; por este gran milagro por el que Jesús acción a 5000 personas en el desierto con cinco peces y dos panes; por lo que hizo resucitando a Lázaro, por lo que todavía hoy hace cada día dándose realmente a nosotros, por la primacía de Pedro, por la ciencia de Pablo, por la pureza de Juan, por la predicación de los apóstoles, por la palabra de los evangelistas, por las oraciones de todos los santos, por la altura de los cielos, por la profundidad del abismo inferior, por la claridad de la Divinidad, por todos aquellos que temen a Dios:

Yo os suplico, señor, que rompáis todos estos lazos te quieren cautivarme y me preservéis de todos los encantos, encantamientos, sortilegios, brujería y cualquier tipo de magia y demás trampas que se hayan dirigido contra mí(…nombre completo…) servidor de Dios.

Os conjuro, señor, por todas estas acciones santas y por todas las virtudes escritas en este libro para alabar y honrar el gran dios viviente, que estos encantos no tengan ningún alcances sobre mí ni sobre los que me rodean.

Que este gran Dios, creador de todas las cosas, no permita la magia, sortilegio o maleficio, si los utilizan, tengan ningún poder sobre el oro, la plata, el bronce, el hierro; sobretodo sí es elaborado, cincelado o bruto. Sobre las sedas, las lanas, los linos y ropas hechas de cualquier material; sobre todos los huesos, tanto de hombres y de mujeres como de todas las especies animales; sobre la madera o sobre cualquier otro material, sobre las hierbas sobre los libros, papeles escritos o pergaminos vírgenes.Si han metido o echo meter sobre alguna piedra, el agua, el pan el vino u otra sustancia; sobre la tierra o bajo tierra; en la sepultura de algún muerto, sea judío, pagano o cristiano; en, pues sobre los cabellos, los hábitos, los zapatos, ataduras o cinturones; en una palabra; en, o sobre cualquier cosa es decir, en cualquier lugar o cosa en las que estás malas acciones sean hechas o puedan ser hechas. Os pido y os ruego muy humildemente por la virtud de Dios Padre Todopoderoso, y del Hijo Redentor, y del Espíritu Santo vivificador, los destruyáis y dejéis sin efecto, y que no tengan ninguna fuerza sobre mí (…nombre completo…) vuestro servidor. Amén.

Yo os conjuro a ello por los méritos de San Cipriano y su oración en el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así sea.